Cartas del Norte

Presentación de la Obra

Habían criado a su única hija con toda la libertad. Estudió, viajó y vivió cíonde ella quiso. Lo de hoy sería uno más de los impulsos que más adelante marcarían todas las acciones de su vida. Era criteriosa y sabía usar la libertad.

Siempre quería un paso adelante, nada la conformaba. Muchas veces había comentado al pasar que haría un postgrado; pero para realizarlo sólo había dos caminos: viajar al exterior pagándose el estudio o ganar una beca. Evidentemente, al contar los centavos de sus bolsillos, no le quedaba otra que intentarlo por medio del estudio. ¡Y vaya que lo había intentado!, pero a escondidas. De sus luchas, intentos y horas robadas al sueño, sus padres no se

-¡Papá, mamá, me voy a Canadá! ¡Gané la beca!
Impenitente trotamundos, viajera de caminos imposibles, la noticia la daba con alegría pero también con determinación.
Corrían tiempos dificiles, por entonces, en el país; estaba cayendo la dictadura militar y ni aún así se respiraban aires libertarios.

La prensa toda, amordazada. Sólo se destacaba el orden y la limpieza. "El país marcha con su engranaje aceitado" -decían. Poco pelo largo se veía en los colegios o fábricas y hasta en la Universidad, ámbito de vanguardias y rebeldías.

Lenta, muy lentamente, algún político aparecía desde su exilio, aquí o allá algún gremialista se dejaba ver; y los partidos políticos, que habían sido desbaratados, tímidamente comenzaban a reagruparse.
El boca a boca era diferente. La patria toda se había visto desmantelada de miles de personas: políticos, curas, militantes de diferentes ideologías y sobre todo estudiantes...