Desde el Interior

Presentación de la Obra

Me fue confiado escribir este prólogo, quizá porque soy entre los Flores la que, además de Juan, se dedicó a la literatura en lugar de la música u otra ocupación.
Aunque este libro recoge palabras escritas durante los últimos años, su salida me halla en un trance difícil pero que de ninguna manera impide que tiemble mi pulso al escribir, en mi afán por hacer algo bueno, ni que sienta alegría por poder colaborar con mis observaciones.

Dicho esto, hablemos de esta nueva obra en la que las experiencias personales tales como la familia, los recuerdos, el paso del tiempo, el amor al pueblo y a la patria, la inquietud por la desocupación y sus consecuencias, se analizan en la palabra que se va haciendo canto, narración, invitación tanto al pensar como al obrar.

Encuentro variedad de temas y métricas que nos van introduciendo un poco en el complejo mundo interior de una persona, aunque sea este libro tan sólo una hendija de su personalidad.

Podemos apreciar la contemplación de la naturaleza, sensorial, emotiva, curiosa, que descubre nuevos lugares y redescubre los paisajes cotidianos. Y también la observación motiva la reflexión, la preocupación y la expresión esperanzada. La palabra tiene de esta manera el valor agregado, costumbre de la poesía gauchesca, de procurar mover a la conciencia y a la acción.
Como están presentes lo natural, la ficción, la familia, así lo están las problemáticas comunes y el empeño por buscar respuestas.
Este libro es otro paso en el itinerario que Juan
comenzó hace ya tiempo a través de las palabras que van del corazón y la mente al papel.

Por haber iniciado su obra en la adultez, ésta se vuelve atrás sobre la propia vida en busca de nuevas perspectivas, puntos de vista proporcionados por los cambios que cada persona vive, y puede ofrecer un diverso bagaje de recuerdos que se cruzan con los de todo Rivadaviense.

Es mi intención que ustedes disfruten este libro, y dialoguen con cada poema, lo lean con atención y lo discutan en su interior, hagan suyo cada paisaje, com- partan cada memoria, se dejen llevar por los cuentos, ya que toda obra se escribe en principio para uno, y luego para quien la lea.
Es allí cuando está realmente terminada.

Ariana R. Flores