Historias de Vida y Anécdotas de nuestra Gente

Presentación de la Obra

"De todos los sentimientos humanos, ninguno es más natural que el amor por la aldea, el valle o la barriada en que vivimos los primeros años. El terruñ9 habla a nuestros recuerdos más íntimos, estremece nuestras emociones más hondas; un perfume, una perspectiva, un eco, despiertan un mundo en nuestra imaginación. Todo lo suyo lo sentimos nuestro, en alguna medida; y nos parece, también, que de algún modo le pertenecemos, como la hoja a la rama.
El amor al terruño existe ya en el clan y en la tribu, soberano en el horizonte exiguo de las sociedades primitivas. Ligado al medio físico desde que el grupo se adapta a la vida sedentaria, se acendra al calor del hogar. La consanguinidad lo alimenta y la amistad lo ahonda; la simpatía lo extiende a todos los que viven en vecindad habitual.

En el terruño se oyen las primeras nanas maternales y se escuchan los consejos del padre; se forman las intimidades de(colegio y se sienten las inquietudes del primer amor; se tejen las juveniles ilusiones y se tropieza con inesperadas realidades; se adquieren las más hondas creencias y se contraen. las costumbres más firmes.
Nada en él nos es desconocido, ni nos produce desconfianza. Llamamos por su nombre a todos los vecinos, conocemos todas las casas, nos alegran todos los bautismos, nos afligen todos los lutos. Por ello sentimos en el fondo de nuestro ser una solidaridad íntima con lo que pertenece a la aldea, el valle o la barriada en que transcurrió nuestra infancia.
Se ama al terruño ingenuamente, por instinto, con espontaneidad. Es ámor vivido y viviente, compenetración del hombre con su medio.

No tiene símbolos racionales, ni los necesita; su fuerza moral es má.s honda, tiene sus raíces en el corazón."
Fragmento de "Las Fuerzas Morales", de José Ingenieros. Médico, Sociólogo y Escritor Argentino
(1877-1925)