La Guerra del Agua en el Partido de Rivadavia

Presentación de la Obra

Mi intervención en esta publicación será compartida.

A los escritos y palabras expresadas en público, agrego: informes y comentarios de diversos diarios, periódicos y revistas; notas de distintas personas y autoridades; y fotografías tomadas por mí y por otros. Todo ello, aquí recopilado, es prueba elocuente de los daños que sufrió y que aún padece el partido de Rivadavia en la provincia de Buenos Aires, por la introducción de caudales de aguas provenientes de otras provincias, mediante sucesivas canalizaciones del Rio Quinto, que no respetaron su escurrimiento natural.

Los perjuicios comenzaron en 1979 y aumentaron en 1981, con la construcción de un deficiente canal, desde la estancia "La Dulce" (en Rivadavia), hasta la estancia "Vidania'' (en Trenque Lauquen).
Tapones, compuertas y paredes derrumbadas del canal agravaron la situación. El partido de Rivadavia se vió obligado a recibir el agua, sin la razonable posibilidad de que ese líquido ajeno pudiese salir de sus límites.
Se buscaron paliativos con nuevos canales hacia el bajo de Cuero de Zorro y luego hacia el complejo El Hinojo-Las Tunas. Pero fue insuficiente.

En Rivadavia, las napas freáticas colmadas y abundantes lluvias empeoraron el panorama.
En el año 2001 se temió por el anegamiento de la ciudad de América y de otras localidades del partido. Destaco el espíritu de unión y colaboración de la población de Rivadavia, puesto de relieve en tres importantes circunstancias: en 1910, en contra de la designación de un Comisionado indeseado; en 1986, enfrentando a tropas armadas que vinieron a imponer el taponamiento del Río Quinto; y, por tercera vez, en 2001, trabajando incansablemente para defender de la inundación a su querida ciudad.

¡Qué cierto es el óculo de un artículo del diario "Clarín", del 18 de diciembre de 2001, que firma su enviado especial Luis Galván: "América, el pueblo que no quiere darse por vencido"!.
Actualmente, la invasión de las aguas del Canal del Rio Quinto ha mermado notablemente, y también han disminuido las excesivas lluvias que agravaban el problema en el partido.

La naturaleza ha sido clemente y parece haber escuchado los angustiosos reclamos.

Es el momento oportuno para que las autoridades competentes de la provincia de Buenos Aires, con­juntamente con las de las demás provincias afectadas y el Gobierno de la Nación, lleven a cabo trabajos adecuados y coordinados para evitar que se repitan en el futuro los daños que se han sufrido.

La ejecución de las obras del Plan Maestro de la Cuenca del Salado, para derivar las aguas del Rio Quinto hacia la cuenca del Rio Salado, puede ser la solución deseada...